Perdón, Perdón,
soy heterosexual
Periódico
4º Poder
En estos días en que las mujeres
piden -exigen- el derecho a abortar y que el gobierno pague; en estos tiempos
en que la conducta humana en cuestión sexual se libera; hoy, cuando además de
hombres y mujeres hay homosexuales, lesbianas, bisexuales, asexuales,
transexuales y hasta “no binario”, la última denominación absurda y estúpida
que comienza a usarse en documentos oficiales, los heterosexuales que somos
mayoría, estamos marginados, relegados y quizás pronto hasta discriminados.
Las marchas gays, los edificios
iluminados con luces multicolores, los arcoíris que se ven en paradas de
autobuses, metros y comercios de muchas ciudades anuncian no libertad, sino
libertinaje.
Díganlo si no los vestidos
estrafalarios, los bailes ridículos, los escándalos de esos pobres humanos que
vivieron reprimidos durante mucho tiempo y que al revelar sus preferencias, lo
hacen con estruendo, como el cansado atleta que llega a su meta y grita
eufórico, levanta los brazos al cielo o se tira al piso y se revuelca.
Todos tenemos la libertad para actuar
de una manera u otra; ahora sabemos que la sexualidad no se escoge, que hay
niños que desde chiquitos se identifican con actitudes y objetos femeninos y
niñas demasiado bruscas para el comportamiento natural de una mujercita y
aunque eso no es determinante, sí indica una disposición o inclinación
masculina.
Los cambios educativos modernos piden
que a los niños no se les impida juegar con muñecas y a las niñas las
actividades que antaño sólo era para hombres. La Naturaleza determina.
Lo que creo está mal es el escándalo,
la inútil arrogancia de decir ¡soy así y qué!
De cualquier manera todos tenemos que guardar respeto y consideración a
los demás, sean como sean.
