Tentación
Periódico
4º. Poder·
“La tentación es el impulso de
hacer o tomar algo atrayente pero que puede resultar inconveniente”, dice
Wikipedia.
El “tomar algo atrayente” en política puede, fácilmente, considerarse
robo, prevaricación y hasta nepotismo, delito reconocido en Gómez Palacio por
la hoy candidata de Morena al gobierno del Estado, Marina Vitela.
A algunos políticos, sabemos, no se les puede exigir mucha solvencia
moral y por ello se han popularizado dichos como este de que “la política es el
arte de tragar sapos (o cualquier otra cosa repugnante) sin hacer gestos”.
Ahora que en Durango están a todo lo que dan las campañas electorales,
aquí les va un consejo no pedido a los candidatos de la “Alianza va por
Durango”: no inviten ni acepten que vengan los dirigentes nacionales de los
partidos.
¿Por qué y por qué no se hace la misma recomendación a Morena el partido
del presidente?
Porque, respondiendo a la segunda pregunta, los morenistas locales, tan
desprestigiados, impuestos a la fuerza, con la oposición ciudadana y de los
verdaderos militantes de ese partido, no pueden exponerse a una visita de Mario
Delgado que lo único que recibe cuando viene a los Estados, son gritos,
sombrerazos, inconformidades y huevazos.
No vaya a ser el diablo y “Alito” y Marko reciban el mismo tratamiento
simplemente porque el prestigio que tienen está por los suelos.
Mejor que las diferencias que aquí no se dirimen en una pelea limpia,
tampoco acepten a quienes vienen a decirles a los candidatos: “mójale la
oreja…”
——XXX——
Los otros traidores
Llamar traidores a México a los legisladores que votaron en contra de la
ley eléctrica del gobierno de López Obrador me parece un exceso y no porque no
lo sean, sino por que la ley dice que ningún legislador puede ser recriminado
por lo que diga (y como vote) por el fuero que posee.
Claro que mucha gente, quizás la mayoría de los mexicanos crea que lo
son porque -dicen- los diputados y senadores dieron su apoyo a las empresas
extranjeras y no a los intereses nacionales. Así, sin matices ni medias tintas,
son traidores y siempre lo serán.
No se piensa que esos votantes también son mexicanos, que algunos
votaron por convicción de hacer lo que creyeron mejor o que emitieron su voto
pensando no avalar el gobierno que odian.
Mas traición hacen los voceros de los que dice el presidente son la
oligarquía.
Ver en televisión Milenio que “Estados Unidos prohibe usar las
carreteras de Fresnillo”, es, además de absurdo, tonto y perverso.
Tonto porque no dicen que la “prohibición” no es tal sino una
recomendación sólo para los estadounidenses que viven o pasean por el país;
absurdo porque la mayoría de los gringos no le hacen caso a su gobierno ni en
su territorio, menos en otros países y mucho menos los viajantes que vienen a
disfrutar las bellezas locales y que ni por asomo se interesan en la política.
Perversidad es de las empresas de televisión que con tal de hacer mal a
la imagen de gobierno, exhiben y exageran los hechos delictivos, intentan hacer
creer que México sigue supeditado a los intereses y caprichos de Estados Unidos
y los mismos que callaron cuando los gobiernos entreguistas y sumisos de
Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, ahora buscan que los televidentes crean
que en México manda Estados Unidos.
Esos sí son traidores a la Patria.
