¡Que poca...pena!
Periódico 4º Poder·
Si me acusaran de ladrón y me dijeran que
tienen pruebas; si la honradez y la decencia fueran más que necesarias,
indispensables para el ejercicio de mi profesión, oficio o trabajo; si supiera
que sólo la duda sembrada a mi alrededor pudiera crearme desprestigio, pérdida
y perjudiciales rumores; si en los que digo son infundios y falsedades
involucran a mis hijos; si los ataques “viles y cobardes” me ofenden e indignan
hasta las lágrimas.
No podría hacer otra cosa que pensar
en una defensa clara, sencilla, contundente que aclare y ponga fin a las
mentiras.
Pero si al día siguiente sigo donde
ando, me muestro triunfante, fuerte y sonriente, una de dos: o las lágrimas y
muestras de emoción y enojo fueron falsas y parte de una estrategia fallida o
de plano, mi prestigio, mis hijos y mi verdad valen nada.
Todo sea por seguir ganando poder y
dinero; todo sea por la ambición política y la voracidad económica.
La receta: expulsar durante 15 días a
otro morenista del ayuntamiento de Gómez Palacio y ni más pero ni menos que al
secretario del ayuntamiento.
La desesperación es mala consejera
como malos son los operadores de este grupo desconocido y desconocedor que ya
cansó a los ciudadanos del municipio.
El remedio: tener que aceptar la
verdad que se escondía, tratar de minimizar la gravedad e importancia de la
ilegalidad y la mentira y llevar a su máxima expresión el cinismo.
Y así se dice honesta y paladín en la
lucha contra la corrupción.
¡Que poca… pena!

