Agradable, muy agradable sorpresa
Miguel Ayax
González Hubbard
Periódico
4º. Poder ·
Agradable, muy agradable sorpresa
Ayer sábado (3/09/22) como algunos otros, muy temprano en la mañana mi
esposa y yo nos levantamos y fuimos a comprar, para el almuerzo, menudo.
Salimos al bulevar Miguel Alemán y lo vimos limpio, limpio de veras; sus
camellones con el pasto recortado y regado y cuadrillas de trabajadores
quitando la maleza que se acumula junto a postes y arbotantes.
No dudo que a la postre y entre estas autoridades se descubra a algún
trabajador (o funcionario) que no cumpla, se “le pegue” lo ajeno o simplemente
sea flojo, ya habrá medidas pero ahora es cierto: Gómez Palacio vuelve a
brillar.
Y es que esta administración priista (en coalición) comenzó con ganas
porque luego del triunfo sobre Morena que proponía pillos y sinvergüenzas sólo
para robar, después del triunfo no se fue de fiesta y jolgorio, empezó a
trabajar y desde el primer día y en medio de la contingencia por las lluvias, dio
resultados.
Vimos en las redes el apoyo que se envió a los afectados por los
aguaceros, la limpieza en coladeras y alcantarillas, el retiro de basura en
plazas y jardines y la imagen ahora contrasta -y mucho- con la que dejó la
pasada administración.
Este elogio no es pagado ni tiene más interés que el de reconocer el
esfuerzo y el trabajo que se hace cuando hay ganas de servir y quien dude lo
que digo, sálgase a dar por allí una vuelta y constátelo por si mismo.
La alcaldesa Leticia Herrera Ale hace con esta febril actividad, honor a
su papá don Carlos que tanto defendió y quiso al municipio y al arreglar esa
arteria que une a Gómez Palacio, Torreón y Lerdo, también se lo hace a la
memoria de cientos o miles que por allí pasaron o seguimos pasando todos los
días.
Cuando el que esto escribe era un joven que aprendía a conducir, llegué
a ver por aquellos anchos carriles a don Manuel Villegas, padre de Rafael
(quien cuando fue alcalde tuvo la ocurrencia de poner en el camellón central
los jarrones más feos que se puedan imaginar); a don Rodolfo Boheringer, papá
de Ernesto quien también fue alcalde, al doctor Gustavo Elizondo Villarreal y
claro, a don José Rebollo Acosta y muchos otros que iban y venían como vamos y
venimos muchos… antes de que nos vayamos.
Ojalá así sigan estas autoridades en cuanto a su trabajo y hasta el
final y las de otros municipios sigan su ejemplo
