Sin título

 
Infierno migrante

Miguel Ayax González Hubbard
Periódico 4o. Poder
 
Para muchos laguneros y mexicanos los centroamericanos y compatriotas del sur del país que pasan por nuestra región son una molestia; los consideran alborotadores, violentos y criminales que por el bien de todos, debían mantenerse es sus lugares de origen.
Vienen por miles, son hombres y mujeres, jóvenes y adultos, muchos niños que huyen de sus países por hambre, falta de trabajo y, desde luego, el peligro de ser asesinados o ingresados a la fuerza en alguna de las bandas de la delincuencia.
En el viaje que hicimos recientemente de La Laguna a Monclova, Piedras Negras y luego Eagle Pass y San Antonio del vecino país del norte, pudimos ver a cientos de migrantes caminando bajo el ardiente sol, con temperaturas de 40 o 42 grados y con pocas posibilidades de hallar una vida mejor, con riesgos mortales como el de una señora que fue arrollada por un vehículo que la mató.
     Nadie puede llevarlos en sus vehículos porque las autoridades pueden considerar que el particular conductor del vehículo está cometiendo el delito de trata de personas.
      Esos desconocidos, esos negros o morenos, esos güeros requemados por el sol, son gente, forman familias, tienen miedos y pese a todo se aventuran en países y regiones desconocidas, están desesperados y en su desesperación y angustia arrastran a criaturas recién nacidas, infantes que debían recibir afecto y educación… son “el prójimo”, ése al que Dios mandó a amar como a nosotros mismos.
   Muchos no tenemos con ellos contacto, desconocemos sus penurias y necesidades pero… imaginemos que nuestra querida hermana está sola, con cansancio caminando por una brecha sin final o al nieto que amamos y nos llena el corazón con su risa y caricias… con hambre y desasosiego.
       Los migrantes no son de otro mundo, son como nosotros con menos suerte y nulas oportunidades… son “ellos” pero ¡Dios no lo quiera! podríamos ser nosotros.
    Si no los ayudamos, si no les tendemos la mano, una oración, una súplica a DNS por su bienestar y porque lleguen con bien a su destino, nada cuesta.
      Ahora, allí mismo en San Antonio, Texas se vive una tragedia más con la muerte de medio centenar de seres humanos conducidos como reses, llevados a una pesadilla buscando un sueño y de ello son responsables no sólo los polleros o traficantes, sino todos los que no hacen lo suficiente para tener -y contener- a la gente en sus lugares de origen.
Sin Bozal

.-INFORMACION PERIODISTICA LA PALABRA; es la mayor virtud y riqueza de un hombre, el que no la tienen ni cumple, esta hueco

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