Telmex GP una
pesadilla
Periódico 4º. Poder
Ir a las oficinas de Telmex en Gómez Palacio es darse cuenta de muchas cosas irregulares que nadie debía tolerar y mucho menos padecer.
En la puerta está una
mujer que actúa peor que el peor de los guaruras; es dueña de la entrada y
nadie, ni por equivocación, puede dar un paso en su territorio si ella no lo
permite.
Su misión: tomar la
temperatura y vaciar en las manos de cada visitante un gel pegajoso e irritante
y a quien no lo acepta por cuestiones de salud, simplemente le niega la
entrada.
Lo que casi todos los
días dice López Obrador de que “nada por la fuerza, todo por el
convencimiento”, aquí no opera.
Adentro, el personal,
principalmente mujeres, hacen de todo menos atender a quienes van a reclamar
-con toda justicia- cargos indebidos, muchas veces supuestas compras en Telcel,
empresa también de Carlos Slim, súper millonario enriquecido con el sudor del
pueblo y excelente malabarista político que lo mismo está con los odiados
“fifis” que con el gobierno de izquierda.
Los clientes, los
sufridos clientes tienen que esperar turno en la banqueta y no importa si hace
frío, calor o llueve, quien tiene necesidad sufre la humillación mientras
adentro hay espacio suficiente, aire acondicionado, sillas, calma y
tranquilidad.
Los empleados cómodos y
prepotentes defienden su ínsula como el avaro sus riquezas y al parecer, no hay
allí nadie con criterio suficiente para dejar entrar a personas enfermas o de
la tercera edad que no pueden estar de pie durante mucho tiempo.
Ese lugar es un reducto
de una burocracia que se siente todopoderosa pero que no tardará en desaparecer
por abusiva y estorbosa.
Para colmo de males
allí nadie resuelve nada; todo lo que hacen es pedirle al usuario se comunique
a un número telefónico central de la ciudad de México de uno de los dos
teléfonos que para eso tienen en la sucursal y que por lo regular están
ocupados por los inconformes que hacen fila para exigir la aclaración
necesaria.
Si el afectado lleva
prisa y hace la llamada desde un teléfono particular, hay que soportar la
letanía que va desde “si quiere conocer nuestra política de privacidad…” hasta
un directorio vericueteado en donde ningún humano te atiende y lo único que
logras es que te “comuniquen” a un chat donde vuelves a hacer el viacrucis.
