Otra del seguro
Miguel Ayax
González HubbardPeriódico 4º. Poder·
Que si faltan medicinas (escasez crónica de décadas atrás) que si el personal médico, enfermeras o asistentes trabajan con desgano y tienen una actitud áspera y a veces hasta despótica.
Se argumentaba por ello el poco pago que recibían y la frustración de ver inútiles sus esfuerzos por ayudar al prójimo que además de ir enfermo, salía echando pestes por el trato deshumanizado y a veces grosero que recibía.
Ayer tuve que ir a la Clínica 53 ubicada en Bulevar Miguel Alemán y Jesús Agustín Castro de Gómez Palacio por razones que por falta de tiempo no voy a explicar.
A ese lugar no iba desde hace meses cuando recibí la primera dosis de la vacuna contra el terco y muchas veces mortal covid-19 y ahora, aunque el edificio está igual, sin duda sigue faltando personal y recursos, fue muy grato notar un cambio de actitud con el personal que traté.
Cortesía y amabilidad en el trato, buena disposición y rápida atención me sorprendieron y ello a pesar de que los médicos, enfermeros, orientadores, administradores, camilleros e incluso los empleados de limpieza y seguridad, tienen que atender todos los días a centenares de pacientes (que no lo son tanto) porque van enfermos, a veces exigiendo en demasía (“porque ya pagamos con nuestro trabajo”) e incluso sufren de influyentes irascibles o viejos inconsecuentes.
A ello hay que anotar el riesgo que corren siempre atendiendo enfermedades contagiosas y hasta el maltrato de algunos.
Cuando se dice que los médicos son héroes y las enfermeras heroínas, creo que hay que agregar en ese rango a todos los que de una forma u otra se preocupan y ocupan de nuestra salud
