Sin título

 
El sombrero
Miguel Ayax González Hubbard
Periódico 4º. Poder
Siempre y en todas las culturas hombres y mujeres han tratado de cubrirse la cabeza.
Si en tiempos de paz, para protegerse del frío o el fuerte sol; si en guerra, cascos para atenuar la velocidad de los disparos enemigos.
En la antigüedad los vikingos, persas macedonios, griegos, egipcios y de todas las civilizaciones usaban diferentes adminículos para cubrirse y protegerse.
En nuestro México fueron significativos los enormes sombreros del centro del país, sobre todo en Zacatecas, Aguascalientes y Jalisco, prueba de ello son los sombreros de charro. En el sur, sombreros chicos por el calor húmedo y el viento.
La modernidad y el automóvil poco a poco fueron haciéndolos innecesarios; los viajes cortos o largos, ahora se hacen en cómodos vehículos, con calefacción o aire acondicionado y fresco y las travesías de antaño, cansadas y riesgosas requerían del sombrero si se iba a caballo o en carruajes “de aquellos” que eran lentos e incómodos.
El sombrero se quita en señal de respeto; todavía en los ranchos los hombres se descubren la cabeza ante el paso de algún difunto; aquí en las ciudades también podemos ver que muchos, al pasar por la iglesia, se retiran, aunque sea en fracciones de segundo la cachucha, el gorro o el sombrero.
Armando Guadiana Tijerina, coahuilense, rico, empresario ligado al carbón y senador de la república, además de descomunal bigote, usa sombrero.
Y no se lo quita para nada; quizás esconde la pelona, quizás le apene la calvicie pero no se quita el sombrero que se adivina sucio y sudado ni cuando está en la -como antes se decía- tribuna más alta del país.
Ello, para mí, es una falta de respeto, de respeto para sus supuestos representados, para el Congreso todo y para la nación.
Ahora, abanderado por Morena, pretende ser alcalde de Saltillo y casi seguro logrará sus anhelos poniéndose al frente de una sociedad en donde hay mucha gente responsable, consciente, de cultura pero que fue indolente (junto a los demás coahuilenses) para evitar el robo de la voraz clase gobernante que sigue produciendo multimillonarios a costa de la pobreza del pueblo.

Armando Guadiana será otro lastre para los saltillenses.
Sin Bozal

.-INFORMACION PERIODISTICA LA PALABRA; es la mayor virtud y riqueza de un hombre, el que no la tienen ni cumple, esta hueco

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