Tv Azteca
Miguel
Ayax González Hubbard
Periódico 4º. Poder
Inusitadamente, con virulencia y sin duda por
interés, Ricardo Salinas Pliego a través de su empresa Televisión Azteca, ha
emprendido una feroz campaña en contra del gobernador de Durango, José Rosas
Aispuro Torres.
En los noticieros nocturnos, en los matutinos y los
del mediodía, Tv Azteca agrede al gobernador exponiendo la pobreza que existe
en barrios paupérrimos o zonas indígenas en donde magnifica la pobreza y luego
contrasta con la casa y vida que lleva el ejecutivo estatal.
La casa que es, como ya hay muchas en todas las
ciudades, una “cerrada” donde se tiene vigilancia comunitaria y alberca y
jardines que pagan en prorrateo los vecinos y donde el gobernador ha vivido
desde hace más de quince o veinte años.
Es cierto que hay pobreza; también que los
esfuerzos por combatirla son insuficientes pero lo mismo sucede en Durango que
en Coahuila, Nuevo León y los demás Estados de la república.
No defiendo al gobernador quien sin duda se
defiende solo; lo que hago es recordar a Jesús en Mateo 26:11 donde dice:
“Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros y cuando queráis les
podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis”, cuando se le reprochaba
aceptar obsequios y esencias de algunos seguidores.
Pobres siempre habrá y si pobres hay, también habrá
ricos; lo que llama la atención es que Salinas Pliego, uno de los hombres más
ricos e influyentes del país, se descubra también como extorsionador y ataque a
quien no se pliega a sus caprichos y se niegue a pagar caro sus deseos.
Llama también la atención que entre 32
gobernadores, incluyendo a la gobernadora de Sonora Claudia Pavlovich y a la
jefa de Gobierno de la ciudad de México Claudia Sheinbaum, sea el gobernador de
esta entidad, una de las más pobres del país la que se convierta en víctima de
la voracidad y estulticia del magnate de las comunicaciones.
Estuvo en medio de la vorágine corruptora de las
pasadas administraciones; fue aplaudidor ganancioso de malas políticas y ahora
se convierte -el multimillonario- en paladín de los pobres.
Más cinismo y desfachatez son impensables.
